Amarante es una
bonita localidad, del distrito de Porto, situada en la ladera de una colina en la orilla del rÃo Támega.
Sorprende al visitante
por la cantidad de antiguas mansiones del siglo XVI y XVII, con sus casas de
madera pintada y escalinatas de hierro fue forjado, que se pueden encontrar en
sus calles estrechas.
San Gonzalo, un Santo
popular nacido los últimos años del siglo XII, da nombre al puente de granito
sobre el rÃo y también a una austera Iglesia convento construido en 1540.
En su interior conserva
un atrayente mobiliario barroco de madera dorada, el retablo del altar mayor,
dos púlpitos enfrentados y muy especialmente un órgano de principios del siglo
XVII soportado por tres tritones.
La capilla situada a la
izquierda del presbiterio está la estatua del túmulo de São Gonçalo, cuya
figura se encuentra ligada al casamiento y a la fertilidad, esta muy desgastado
debido a los abrazos de los millares de devotos que hasta aquà peregrinan.
En las proximidades de
Amarante se pueden visitar monumentos interesantes como las románicas Iglesias de Travanca y Freixo de Baixo,
del siglo XII.
Destacan los capiteles
que decoran sus portadas, el arco triunfal y la capilla mayor, configurar de
pájaros y cuellos entrelazados, dragones, sirenas, serpientes y otros animales.
El
Palacio de Mateus, se encuentra a unos dos kilómetros a levante de Vila Real,
es una casa solariega de elegante arquitectura, rodeada de bellos y cuidados
jardines, en un entorno de terrenos dedicados al cultivo de la vid.
Este
bonito palacio comenzó a construirse a principios del siglo XVII, y se sabe que
las obras fueron finalizadas en 1750.
Desde
1911 tiene la categorÃa de Monumento Nacional.
Este
palacio fue en parte autorÃa de Nicolau Nasoni, según los especialistas, Nasoni
realizo la fachada central del palacio entre 1739 y 1743.
La
Casa de Mateus es una residencia de planta rectangular dividida en dos cuadrados, vacios en el
centro, creando varias alas y componiendo dos patios conectados entre sÃ.
Se
accede a la planta noble mediante una escalinata doble con la simetrÃa y ornamentación
propias del barroco.
El
conjunto se completa con la bodega y la capilla estructuras que contribuyen a la
monumentalidad del complejo gracias a sus armoniosas formas y volumen.
El Parque Nacional da Peneda-Gerês, se extiende por el noroeste de Portugal, entre Alto Minho y Trás-os-Montes, es el único área natural protegida en Portugal con
la categorÃa de parque nacional.
Continúa en Galicia con el nombre de Parque Natural da Baixa
Limia- Serra do Xurés.
Una tierra que conserva en gran
parte su paisaje histórico, una zona de montaña en el que la ocupación humana
se integra en la naturaleza de forma armoniosa, manteniendo usos tradicionales
antiguos, como se puede observar en las aldeas comunitarias de Tourém y Pitões das Júnias.
La vegetación es exuberante, con todos los tonos de verde, aquà se puede
visitar el único bosque de acebo del paÃs, y disfruta de especies endémicas
como el lirio do Gerês, que colorea los prados con sus tonos azulados.
El parque está formado por
las sierras de
Peneda, Soajo, Amarela y Gerês, surcadas por rÃos e incontables
arroyos que se precipitan en cascadas.
Los paisajes que se pueden
disfrutar desde los miradores que hay en el parque, son deslumbrantes.
Entre los animales que habitan
este espacio natural podemos divisar algún corzo, cuya silueta es el sÃmbolo
del parque, o algún lobo ibérico.
Oporto es una de las
ciudades más antiguas de Europa y da nombre a ese gran vino, de buen cuerpo y
con elevada graduación conocido en todo el mundo.
Hay vestigios de
ocupación desde época romana en ambos lados del rÃo Duero, se encontraban los
pueblos Portus y Cale, que dieron nombre a esta región y que fue el origen del
condado de Portucale que acabarÃa convertido en Reino de Portugal.
Oporto es la segunda
ciudad del paÃs y la capital del norte, se asienta en un terreno escarpado
desafiando el relieve del terreno esparciendo sus casas como precipitadas en
una cascada hacia el rÃo Douro.
Oporto siempre fue una
ciudad de gran tradición comercial e industrial, sobre todo a partir del siglo
XV, cuando comienzan a llegar de Brasil el oro y las maderas exóticas. Este
comercio al que se le añade exportación de vino en el siglo XVIII impulsa la
prosperidad de la ciudad. Esta prosperidad sirvió también para embellecer sus
iglesias muchas de ellas decoradas con azulejos, y para llenar sus edificios
emblemáticos con obras de arte.
Moderno y cosmopolita y
al mismo tiempo respetando sus esencias y lo antiguo, Oporto posee un centro
histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.
A pesar de que pueda
tener fama de ciudad industrial, oscura, y austera presenta también una imagen
colorida y animada.
Todo depende de si la
envuelve la niebla o la invade la luz del sol, en cualquiera de los dos
ambientes la ciudad tiene un encanto muy especial que cautiva a los visitantes.